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Más allá que un encuentro especial: Victor Küppers

13/05/2017

Muchos de vosotros conoceréis a Victor Küppers, los que no, os hago un breve resumen de quién es. Victor nació en Holanda, es licenciado en Administración y Dirección de Empresas y Doctor en Humanidades. Su vocación es la formación, opina que es un trabajo fantástico. También es conferenciante y da clases de Dirección Comercial en la Universidad Internacional de Cataluña y la Universidad de Barcelona. Fué vicepresidente de Barna Consulting Group y Assistant Professor de IESE. Una vez que os he puesto en antecedentes procedo a contaros mi experiencia. 

 

Me enteré de que Victor iba a dar una conferencia en La Coruña, ciudad (como ya sabéis) en la que resido habitualmente. El objetivo de la conferencia como las que suele dar es tratar de ayudar a los participantes a reflexionar para que logren potenciar su motivación y que trabajen y vivan con más alegría, ilusión y optimismo.

 

Como Life Coach que soy (y aunque no lo fuera, igual), ya era fiel seguidora suya y ya me había visto todos sus vídeos de motivación de youtube y como no podía ser de otra manera no podía perderme esa oportunidad de verlo en persona. Así que me puse manos a la obra y pillé mi entrada con dos meses de anterioridad no fuera a ser…

 

Llegó el 30 de marzo, el gran día, el día en que lo iría a ver, cara a cara, frente a frente y como una niña con zapatos nuevos me planté en el Palacio de Exposiciones con algo/bastante de antelación. Radiante de ilusión, desbordada de felicidad (como he dicho la felicidad son momentos), motivada al 100% y con actitud positiva a tope (ahora que lo pienso, ¿para que iba a la conferencia? si tenía todo lo que él nos iba a proponer…) pero no, era él quién provocaba esa actitud y esa motivación en mí ¡y ya antes de empezar! así que llegué y me puse a la cola. Después de esperar un rato, al fin me tocó, me pidieron mi DNI, dije mi nombre y me dieron mi asiento y cuando avanzaba para entrar al salón de actos allí me lo encontré. ¡Estaba haciéndose fotos con cada una de las personas que íbamos a acudir al evento! No sé cuántas personas podíamos ser pero os aseguro que si nosotros tenemos que hacernos una foto con más de 100, 200, 300 personas en 30 minutos creo que hacer, no, no lo hacemos y si además pones tu mejor cara con cada uno de ellos, te haces selfies y hasta charlas con cada uno de ellos…yo por lo menos no tendría paciencia. Es mucho más cómodo salir directamente a la hora al escenario y comenzar la conferencia. Cuándo yo vi aquello, he de decir que dije que bicho más raro.

 

Rápidamente, nerviosa, saqué mi móvil, miré si tenía suficiente batería, no fuera a ser que me la jugase en ese momento y, ansiosa, me puse a esperar, me tocó mi turno, se fijó en mis playeros y me dijo: “¡Qué chulos ¿eh?!” y yo ermmmm “Gracias” (pero qué bicho más raro) Él me había dicho que le gustaban mis playeros, ¡era increíble! y nos sacaron una foto ¡ya tenía una foto con él! por fin, algo que nunca hubiera imaginado, yo estaba pletórica. ¡No me quería ir de allí! De hecho, seguí observando cómo se sacaba fotos con otras personas. Diréis qué fan loca o que persona más rara (me parecería a él), pero es que cuando admiras a alguien y tienes poco tiempo para disfrutar de él o de ella es lo que suele ocurrir (bueno o por lo menos a mi). No sé si alguna vez os has pasado.

 

Me fui a mi asiento y comenzó la conferencia. Es una persona super dinámica y activa y he decir que realmente transmite, transmite esa motivación, esa actitud positiva hacia la vida que él desea que nos llevemos, sencillamente porque él la tiene; pero transmite algo más, transmite profundidad humana, sencillez, cercanía. En todo momento nos observaba uno a uno para ver nuestras caras, si estábamos interesados, aburridos, sino, transmitía incluso preocupación por cada uno de nosotros y aquí, es dónde se ve la calidad humana de las personas y a él, y lo digo con certeza, le sobra. Ahora es donde os cuento mi experiencia con él, con Victor Küppers.

 

Si todos habéis ido leyendo mi blog, conocéis mi historia, la historia de esa niña de 13 años. Pues bien, en un momento dado de la conferencia me emocioné, bueno, más bien, me puse a llorar a moco tendido. Tenía Kleenex en el bolso pero no los saqué para no llamar demasiado la atención, notaba las miradas de los de al lado clavadas en mí pero claro, es de estas veces que dices para, para, para pero cada vez lloras más, y no había nada que hacer…Cuando llegué a casa las mangas de la chaqueta estaban, lo que se dice opacas perdidas…La conferencia finalizó y Victor me llamó para que me acercara a hablar con él. Pensé para mí, vaya número debí de montar que hasta él se ha dado cuenta. Efectivamente, él se había dado cuenta y me llamó para pedirme disculpas (bicho raro) Se disculpó por si había dicho algo que me hubiera hecho sentir mal. (Por favor…¡Si he estado feliz aquí sentada escuchándote! pensé para mí), le dije que no, que muchas gracias y me abrazó, me abrazó fuerte. Se volvió a disculpar, le volví a dar las gracias y me volvió a abrazar. Esto es tener calidad humana, empatía, sensibilidad. Cuántas veces habremos ido a conferencias y nos habremos emocionado y ¿nadie se ha preocupado? No es meterse en nuestras vidas, simplemente es preocuparse por si algo de lo que se ha dicho nos ha causado daño. Había muchas personas en esa sala, él no tenía por qué haberme visto, o haberme visto y no haberme dicho nada. Le doy las gracias. Le dí las gracias. Al despedirnos le dije si podía enviarle un email y él me dijo que por supuesto ¿bicho raro?

 

La conferencia finalizó a las 21:00 h y sobre las 22:00 h le envié un email con asunto: Playeros Chulos-Conferencia La Coruña explicándole que para nada había tenido la culpa de mis llantos, es más que le agradecía lo que nos había enseñado durante la tarde y aproveché para enviarle mi blog, le dije que le invitaba a leerlo ya que nos había comentado que tenía tiempo libre entre vuelo y vuelo, tren y tren…La verdad es que pensé que tardaría en responder ya que alguien como él está bastante ocupado.

 

Él volaba esa misma noche para Barcelona, y a las 00:27 h recibí su respuesta. Ya había leído parte de mi blog. Parte de su respuesta fue la siguiente:

“Te mando un abrazo gigante pq estás haciendo de tu vida una obra de arte espectacular pq transmites mxa bondad, me da una pena terrible pensar lo q has sufrido”.


Le respondí lo mejor que supe hacer y él me devolvió el email de nuevo.
Me sentía increíblemente halagada, sorprendida, la verdad es que me costaba dar crédito.


Pero esto no fue todo, el día 9 de mayo, hace 4 días, recibí un email, ¿quién era? Victor Küppers. Me preguntaba cómo estaba. Esto si que es de ser bicho raro.
Él es un claro ejemplo de que siendo una persona grande consigue mantenerse pequeño, eso es lo que le hace especial.


Por eso me parece un “bicho raro” (siempre desde el cariño) porque no todo el mundo es capaz de conseguir esa autenticidad, esa calidad humana y de ser uno mismo a pesar de las circunstancias que te puedan despegar de tu sitio. Yo le felicito porque es una GRAN PERSONA y BRAVO por su labor.


Su frase favorita es:  “Que nadie llegue jamás a ti sin que al irse se sienta un poco mejor y más feliz”, de la Madre Teresa de Calcuta.
Yo me siento mejor y más feliz, conmigo lo ha conseguido.

 

GRACIAS, Victor Küppers.

 

El 27 de junio volverá a La Coruña y yo volveré a verle y llevaré su libro “Vivir la Vida con Sentido” (recomendable 100%). Próximo objetivo, llevarme una dedicatoria.

 

 

 

Gracias por leerme.

 

Cepeese.-

 

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03/07/2017

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La historia de una niña de 13 años con trastorno de estrés postraumático en continua lucha de superación personal, búsqueda de la felicidad y motivación para salir del abismo de la bulimia; uno de los trastornos de la conducta alimentaria TCA más comunes. 

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